a woman and a baby
Sandra Más

Tuve a mi hijo sin estar diagnosticada de espondilitis. Llevaba dos años con lumbalgia pero no acababan de dar con el motivo. A raíz de tener al niño, tuve un montón de problemas. Yo creía que era todo por la cesárea. Como a los nueve o diez meses de dar a luz, me dio un súper brote: no podía levantarme de la cama. Me mandaron al reumatólogo y vieron que al haber tenido un embarazo sin diagnóstico de espondilitis, y por tanto sin seguimiento ni tratamiento, el brote fue bestial.

Luego vinieron dos años muy complicados que me habría ahorrado si hubiera tenido un tratamiento previo y planificación. En 2013 me pudieron tratar ya con biológicos y fue ya en 2015 cuando recuperé la normalidad.

Tratarte con un biológico obliga a un proceso largo previo que incluye volverte a vacunar de todo. Luego tienes una mejora inmediata, y después, hasta dos años para volver a la normalidad, volver a cómo eras antes.

En cuanto a la crianza, en esas circunstancias lo más duro era agacharme a la cuna y bañar al niño, pero mi marido es un sol y compartimos bastante la crianza.

Si hubiera tenido un diagnóstico precoz, todo hubiera sido más fácil, sobre todo el primer año, que fue tan duro que decidimos no tener un segundo hijo. Hace siete años no había tanta información como ahora y además los médicos te desanimaban un poco, sólo te decían que el embarazo suponía dejar el tratamiento. Ahora ya no es así, pero si entonces hubiera sabido lo que me esperaba, habría tenido a mi hijo igualmente.

Hoy en día, con todo el proceso un poco atrás, puedes llevar una vida muy normal, a veces cuando estás en un brote tienes que bajar la actividad y la familia lo sabe, no pasa nada. Tienes que cuidarte mucho, no debes dejar de hacer ejercicio, debes cuidarte el peso, etc. Mantener un ritmo de vida saludable.

Lo importante es la actitud, y con eso puedes buscar y probar cosas para adaptarlas a ti, en ejercicio, en alimentación… hay espondilitis que afectan más a los hombros, otra los tobillos, cada caso es un mundo y tienes que adaptarte. Buscas lo que te conviene y casi sin darte cuenta, cambias hasta el tipo de zapatos que te compras.

Los médicos también están cambiando, pero creo que aún tienen miedo a favorecer la maternidad porque para ellos es un problema. Al menos ahora ya no te lo descartan. Antes sí te desanimaban más.

¿Qué le dirías a otras pacientes?
Si llego a saber que tener un hijo era esto, lo hubiera tenido antes, y habría pensado en tener otro

ES-N-DA-RH-1900005

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Irene Escribano

Creo que el posparto es un momento muy delicado y tienes que tener un seguimiento incluso mayor que en el embarazo, no solo médico, sino de apoyo psicológico. Hay una parte de la atención que está muy abandonada y es la psicológica, y en el caso de la psoriasis/artritis psoriásica, esta enfermedad tiene un componente emocional brutal, y necesitamos que nos ayuden a gestionar los factores psicológicos, que si no se tratan, pueden causar más daño que la propia lesión en la piel. ES-N-DA-RH-1900005 Ver más
a smiling woman
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Laura Juez Gil

Me llamo Laura y mi caso es algo especial, ya que, aunque he visto a mi padre toda mi vida con una enfermedad reumática, por el simple hecho de ser mujer y joven, los médicos descartaban constantemente el diagnóstico de mi espondiloartritis axial.

Me costó 3 años conseguir ser derivada por fin a un reumatólogo, cuando en mi casa había visto de sobra los síntomas.

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Nuria Zúñiga Serrano

Soy una mujer de 38 años con lupus, quien después de 8 años de esperar a que mi médico me dijera: “ahora SÍ puedes”, he conseguido ser madre.

Para mí la planificación y el control de mi reumatólogo han sido clave para conseguir el embarazo. El reto, además de físico, era mental, ya que a mi alrededor me recomendaban directamente adoptar. Y yo, aunque lo hubiera hecho, quería intentar primero quedarme embarazada. O, al menos, que esa decisión no la tomase por mí ninguna enfermedad.

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María del Carmen Martínez Madrid
María del Carmen Martínez Madrid

María del Carmen Martínez Madrid

Me considero una persona enérgica y valiente. O eso es lo que he descubierto de mí después de 20 años enfrentándome a momentos muy duros por la artritis reumatoide.

Para que te hagas una idea, no podía hacer algo tan simple como escribir con un teclado o lavarme el pelo.

Pero desde que empecé con su tratamiento con biológicos, me encuentro tan bien que estoy intentando ser madre. Así que conceptos como clínicas de fertilidad, fecundación asistida o preservación de óvulos solo aumentan mi ilusión.

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Carolina Jiménez Merino
Carolina Jiménez Merino

Carolina Jiménez Merino

llevo desde los 16 años, más de la mitad de mi vida, conviviendo con la artritis reumatoide.

He querido dar visibilidad a mi caso y a mi proceso de maternidad para mostrar que se puede tener hijos aun a pesar de esta enfermedad. Ojalá con mis palabras anime a otras mujeres en esta situación a hablar con su reumatólogo y no abandonar sus sueños. 

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